El consejo

El pasado martes, día 27, Montecarlo y yo dimos una charla en ADEG, Associació d’Empresaris del Garraf i el Penedès para promocionar nuestro libro El Consejo. Nos pidieron que habláramos de “Cómo usar el Storytelling para vender más”. Y queríamos hablar de ello, aunque nuestras mentes nos llevaron a otro sitio. ;-)

Montecarlo empezó la intervención con una reflexión sobre “La crisis como estado mental“, que había iniciado días antes en twitter.

El terminó hablando de un viejo dicho zen que dice:

la realidad es como un espejo: cada uno se asoma y ve en él una parte, según la posición y ángulo desde el que se encuentra. La realidad “es”, como el espejo. Nuestra mirada capta el reflejo, o sea, la interpretación de lo que ocurre según nuestro punto de vista.

Yo le tomé el relevo preguntándome lo siguiente:

Si es cierto que el espejo no cambia, ¿qué otro ángulo puedo adoptar yo para tener otra visión?

Me contesté a mi misma: las preguntas que nos hacemos sobre el mundo nos ubican ante el espejo.
O, como decimos en Coaching, tomando una máxima socrática:

La calidad de la respuesta depende de la calidad de la pregunta.

Entonces, me pregunto, ¿realmente queremos preguntarnos “cómo vender más”?

¿Qué pasaría si cambiásemos la pregunta?
¿Qué respuestas obtendríamos?
Podríamos preguntarnos:

    ¿Cómo ganar más dinero? ¿Cuánto más? ¿Comparado con qué / con quién?
    ¿Cómo puedo tener más tiempo libre? ¿Cuánto más? ¿Comparado con qué / con quién?
    ¿Cómo optimizar mis recursos?
    ¿Cómo obtener mayor balance profesional – personal?
    ¿Cómo vender de forma diferente?
    ¿Cómo posicionarme de manera distinta?
    ¿Cómo vender de un modo más relajado?
    ¿Cómo vender mejor?
    ¿Cómo comprar menos?
    ¿Cómo gastar menos?

Cada una de estas preguntas dirige nuestra mirada a una dirección distinta y nos lleva a respuestas diferentes. Nos coloca ante el espejo del mundo en otro ángulo, para seguir con la metáfora.

De la misma manera que diferentes preguntas dan diferentes respuestas, diferentes historias dan diferentes versiones del mundo y diferentes posibilidades de futuro.

Las historias que nos contamos respecto a la crisis (o a las crisis, en general) suelen ser muy pobres. “La cosa está fatal”, “no hay dinero”, “el gobierno lo hace del c***”… Si compartimos historias tan pobres, con tan pocos personajes y elementos, no veremos opciones de desarrollo. Podríamos preguntarnos “¿quién más hay ahí?” (¿realmente estamos solos ante el peligro?), ¿qué posibilidades no estamos viendo? ¿qué cambio nos resistimos a realizar?

Y para ilustrar la idea, compartí varias anécdotas. Aquí una de ellas:

Los vendedores de hielo
Finales del siglo XIX, se empiezan a comercializar las primeras cámaras frigoríficas. Dos vendedores de hielo se encuentran en un bar.
El primer vendedor se lamenta al segundo: “Con ese nuevo invento, se acaba nuestro negocio, ya no habrá sitio para un vendedor de hielo”.
El segundo le contesta: “¿Ah, pero tu vendes hielo? Yo siempre pensé que vendía una solución para mantener los alimentos más tiempo. De hecho, el lunes empezaré a vender también neveras”.

Empezando por hacerte nuevas preguntas, puedes construir una historia más rica en detalles, que te lleva hacia nuevas soluciones.

La presentación del libro “El Consejo” en la ADEG (Associació d’empresaris del Garraf, Alt Penedès i Baix Penedès) nos sirvió de excusa para conocer a los asociados, reflexionar en público sobre el Storytelling e intercambiar opiniones con todos los presentes.

Para los que no pudisteis asistir, aquí dejo las notas que utilicé en mi intervención.
(el resto de la presentación corrió a cargo de Eva).


LA CRISIS COMO ESTADO MENTAL

El otro día se me ocurrió escribir esto en Twitter: La crisis es un estado mental. Un par de personas respondieron rápidamente, replicando con mucho enfado. Era gente que no me conoce ni me lee. Simplemente debían tener puesto un buscador en la palabra “crisis” y no les gustó lo que dije. Tampoco lo entendieron, ni me pidieron que aclarara lo que quería decir. Se enfadaron y así me lo hicieron saber. O simplemente ya estaban enfadados, y descargaron conmigo (contra mí).

Aparte de eso, no pasó nada más. Supongo que aún siguen enfadados, buscando “crisis”, aplaudiendo a quien refuerza sus opiniones y quejándose a quien piensa de otra manera.

¿Qué historia se están contando estas personas? Porque todos nos contamos historias. Historias para comprender el mundo, para organizar lo que nos sucede (el presente) y relacionarlo con lo que nos ha ocurrido antes (el pasado) y con lo que deseamos o tememos que nos ocurra (el futuro).

Todo encaja según el punto de vista, según lo que queramos contar. No hablo de “los hechos” ni “las cifras” (en resumen, los datos), sino del sentido, la interpretación que les damos.
¿Un ejemplo? Los comicios electorales. Cuando se habla del resultado de las elecciones, todos ganan. Unos tienen más votantes, otros más escaños, otros más tanto por ciento… Pero si todos ganan, ¿quién pierde? Resulta evidente que lo que ocurre es que cada uno interpreta las cifras según su conveniencia.
Y ésa es la clave: la interpretación.

Cuando contamos una historia, lo hacemos con una intención: que nuestra audiencia capte un determinado sentido, que interprete lo que le hemos contado para extraer una conclusión o sentir una emoción determinada.
Por supuesto, no sólo depende de nosotros: el oyente también pone su parte en el proceso. (Nadie puede “obligar” a otro a interpretar las cosas de una manera determinada, aunque hay técnicas que pueden inducirle a hacerlo).

Un viejo dicho zen dice que la realidad es como un espejo: cada uno se asoma y ve en él una parte, según la posición y ángulo desde el que se encuentra. La realidad “es”, como el espejo. Nuestra mirada capta el reflejo, o sea, construimos una interpretación de lo que ocurre según nuestro punto de vista.
La pregunta es ¿qué ángulo quiero adoptar? ¿Cuál es mi posición frente al mundo?
¿Qué historia te estás contando?

Carlos Caño reseña nuestro libro en su blog “Presentástico”, y lo hace desde su experiencia como lector.
Un post sincero y emotivo, contado con cariño.
Además, añade información técnica y recomendaciones.
¿Qué más se puede pedir?

Gracias, Carles!

Lecturas para el verano

“Llegan las vacaciones y con ellas la perspectiva de tener tiempo libre para enfrascarnos tranquilamente en todos aquellos libros que no tuvimos tiempo de leer durante el año. Te propongo cinco libros publicados a lo largo del 2011 que te ayudarán a abrir la mente, a llenarla de historias, conocimientos e ilusión”.

Así empieza la reseña de Gonzalo Álvarez aparecida en Wellcommunity, el foro de wellcomm. Estamos muy agradecidos por las palabras tan elogiosas que dedica a nuestro libro.
¡Muchas gracias, Gonzalo! Esperamos que muchos sigan tus recomendaciones.
Nosotros también creemos que “El consejo” es una buena lectura para este verano.
¡Desde este blog os deseamos felices vacaciones!

El próximo martes, 12 de julio, presentamos “El Consejo” en Barcelona, y lo haremos en un entorno muy especial: en el Ateneu Barcelonès (sala Verdaguer).
Ateneu Barcelonès es una isla de paz en un mundo de ruido, un refugio natural para el diálogo, la reflexión y la cultura.
Estamos especialmente orgullosos de realizar allí el evento porque entre esas paredes se ha gestado parte del libro, así que de algún modo será como volver a casa.
La presentación empezará a las 19.30 horas.

¡Os esperamos!

Estamos sumamente agradecidos por la buena acogida que está teniendo “El Consejo”, y por los comentarios y reseñas que nos llegan.
Por eso queremos compartir con todos las líneas que nos ha dedicado Cristina Aced en su blog.
Creemos que su post ofrece una estupenda síntesis de algunas de las ideas más importantes que presenta el libro y, además, trasluce el placer que supone la experiencia de sumergirse en la historia. ¡Gracias, Cristina!

Mertxe Pasamontes, psicóloga, coach y reconocida blogger, nos ha dedicado una reseña estupenda. Estamos muy agradecidos y queremos compartir con nuestros lectores los comentarios de Mertxe.

El día 1 estuvimos los tres autores en ExpoManagement, donde dimos una conferencia sobre Storytelling y firmamos ejemplares de El Consejo.

Gracias a todos los que nos acompañasteis. : )

Como de costumbre, olvidamos hacernos una foto los tres, por lo que aquí posteamos una de Eva y Montecarlo junto a nuestro compañero de editorial Enrique Alcat, autor de ¡Influye! Gracias a Gonzalo Álvarez por actuar de fotógrafo oficial del encuentro. : )


Ayer domingo, 29 de mayo, Ángel María estuvo firmando libros en la feria del libro de Madrid.

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Como decía nuestro editor Roger Domingo en Twitter: “Hay que reconocer que ver a @angelmaria firmando libros en papel se hace un poco raro ;-)

may 16

Consulto el tema de esta entrada y leo: “Realidad y ficción. Documentación e invención”. ¿Empezamos?

Realidad versus Ficción. Este debate, como casi todos los relativos a cuestiones fundamentales para el ser humano, se remonta a los inicios de la cultura y se prolonga a lo largo de los tiempos.
¿Qué es realidad? ¿Qué es ficción?
Sin pretender entrar en terrenos filosóficos, sería útil definir los conceptos y establecer sus límites.

Puede que nos ayude recordar lo que Aristóteles apunta en su “Poética”: que es mejor un relato verosímil, aunque no sea cierto que uno poco creíble, por mucho que se ajuste a la verdad, y aquí estoy utilizando realidad y veracidad como sinónimos, discusión que daría para otro post.

Todo texto es una ficción, un mundo con sus propias reglas. (Lo mismo podríamos decir de una pintura, una fotografía o un film). Y lo es en tanto que lo construimos como un artefacto dotado de sentido. Es decir, la historia que contamos posee reglas internas (que el lector es capaz de reconocer y aceptar) que permiten exponer un discurso y transmitirlo de un modo eficaz.
Un asesinato es un hecho violento, pero en función de cómo lo narre, el público sabrá si debe horrorizarse pues asiste a un crimen, o debe reír, pues se trata de una comedia.
Esta codificación es sumamente compleja y rápida: pensad en un anuncio de televisión. ¿Cuánto tardamos en captar los códigos de interpretación de lo que nos cuentan? ¡Apenas unos segundos!

A menudo, el neófito confunde ficción y fantasía, y cree que los relatos “realistas” son más veraces que los de género fantástico. Nada más lejos de la verdad.
Insisto, todo relato es un universo de ficción, solo que aquellos que se sitúan en espacios conocidos, o plantean situaciones probables, parecen pertenecer a otro rango.
Sin embargo, a la que analizamos la cuestión con cierta profundidad, descubrimos que ambos usan la codificación de la que hablamos.
Una vez conocidas las reglas, es más fácil seguir el relato, del mismo modo que cuando estamos al corriente de las normas de un juego podemos disfrutar de una partida con más facilidad, pues entendemos “qué se puede” y “qué no se puede” hacer. Da igual que se trate de que “sólo uno de los jugadores puede tocar la pelota con las manos”, como es el caso del portero en el fútbol, o que “las hadas vuelan, pero los humanos no”, en los relatos fantásticos.

Por eso es tan importante manejar una buena documentación, especialmente en aquellas historias que ambientemos en “el mundo real”. Gracias a esos elementos, comunes a la historia que cuento y a mi experiencia del mundo, construyo un universo verosímil en el que, a partir de ese momento, puedo dar rienda suelta a la imaginación.

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